Estreno canal de YouTube. Tenía esta tarea como pendiente desde hace un tiempo, sepultada entre trabajos y viajes. Aprovechando el parón, he encontrado las horas que necesitaba para comenzar una andadura así. Son muchas las decisiones a tomar al principio, desde la principal de la temática hasta elegir música, pasando obviamente por aspectos más técnicos como el montaje, los gráficos o la iluminación. 

En este primer vídeo he querido hablar de las lentes más habituales para mis trabajos: los grandes angulares. Imprescindibles para tomas amplias en interiores, viviendas o edificios, no es fácil manejarlos adecuadamente, ya que deforman y exageran las distancias. Es una lente exigente, que incluso profesionales de la fotografía no terminan de dominar. 

¿QUÉ SON LOS OBJETIVOS GRAN ANGULAR?

El concepto gran angular se oye a menudo, a personas que pueden estar especializadas o no en fotografía, y todavía más su versión famosa: el ojo de pez. Por definición, estos objetivos son aquellos que dan un ángulo de imagen mayor que el ojo humano. A partir de 60 grados de cobertura los consideramos angulares y ultra gran angular a partir de 100 grados. 

Y aunque el número de grados es interesante, al final los fotógrafos siempre hablamos en milímentros, lo que llamamos focal. Llamaremos a una lente por su distancia focal: 50mm, 12mm, 10mm. Los angulares son los números menores a 35mm. A número focal más bajo, mayor será el ángulo que cubra una lente, o sea, serán más angulares.

Al abarcar tantos grados, son los objetivos para tomas generales o para espacios pequeños. Para tomar una foto de un aseo es imprescindible contar con un objetivo de este tipo, así como para para sacar de vistazo un salón o una habitación. A cambio, exageran algo las distancias, los objetos en primer plano parecen más grandes de lo que son mientras los más lejanos a la cámara se ven muy pequeños y pierden importancia. 

¿Por qué parecen las casas más grandes en las fotos? Precisamente por este efecto que generan las lentes angulares de exagerar las distancias. Mientras algunas inmobiliarias abrazan este “truco” fotográfico para captar más leads los posibles compradores pueden sentirse engañados al esperar otra cosa. 

FOCALES Y DIAFRAGMAS

Cada focal tiene características distintas y, por tanto, usos distintos. Empezando por el ángulo extremo que nos brindan los 8mm de un ojo de pez. 180 grados y una deformación tan grande que convierte la imagen en casi circular. Poco usada en fotografía de edificios o interiores por su deformación, es una lente de especialización que a veces puede verse en tomas generales de estadios deportivos.

Toma amplia con un gran angular de 16mm. Se ve la amplitud de un salón, diáfano que conecta con comedor y cocina. También se ve la entrada y habitación principal.
Toma a 16mm para mostrar la longitud del salón

Subiendo un poco nos encontramos las focales favoritas del mercado inmobiliario, 10, 12 o 16mm. Todavía muy amplias, son comunes en la toma imprescindible en la que se ven 3 paredes de una habitación en una misma imagen. Cuanto más alto sea el número, menor será el ángulo que cubra y la deformación que dará la lente.

A partir de 20mm las líneas dejan de curvarse para volver a ser rectas. En arquitectura las líneas y los tamaños son sagrados, por eso veremos estos números más altos. Estas focales son perfectas para sacar la fachada de un chalet. Para centrarnos en una parte específica de las estancias iremos subiendo números y elegiremos 28mm o 35mm.  

No se suele varias mucho el diafragma al fotografiar espacios amplios, ya que queramos que gran parte de estos espacios estén enfocados. Por lo tanto, gran parte de nuestro tiempo disparamos a f8 o f11, aperturas de diafragma en las que conseguimos un enfoque o profundidad de campo bastante grande.

Los objetivos gran angular son imprescindibles en la mochila de todo fotógrafo de interiores o inmobiliaria. Sin embargo, elegir una focal u otra es cuestión de gustos. Cada trabajo y cliente determinarán cuál conviene más. Parte del trabajo del fotógrafo es saber elegir focal. A mí me gusta pensar que es como el golf, llevas una bolsa con varios palos y dependiendo de la distancia, el viento o el terreno usarás una u otra. Y elegir bien el palo es tan importante como golpear bien la bola después. 

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